No estaba en los planes. Ni en la hoja de ruta, ni en la rutina de un reparto que se repite casi sin pensar. Pero ese viernes, una serie de desvíos por calles en reparación de barrio Roque Sáenz Peña terminó colocando a un camión repartidor de gaseosas y a su custodio en el centro de una escena violenta que tendría un desenlace fatal.




































