María Alejandra Zimmermann todavía era adolescente cuando se casó en Helvecia con Cirilo Eduardo Bravo, quien ya era mayor de edad. Ambos eran oriundos de esa localidad, cabecera del departamento santafesino Garay. 36 años después, tras una vida juntos atravesada por la violencia de género, el hombre la asesinó cortándole el cuello, degollándola con una técnica que se utiliza para faenar animales. Este miércoles, al final de un juicio oral, el femicida fue condenado a prisión perpetua.


Atención para mujeres en situación de violencia































