La madrugada todavía estaba sobre barrio Guadalupe cuando el teléfono sonó del otro lado de la línea. Eran cerca de las tres cuando un comerciante de la zona recibió el llamado que ningún dueño de negocio quiere escuchar: la policía le avisaba que habían intentado entrar a su local gastronómico ubicado sobre calle Regimiento 12 de Infantería al 600, frente a la Basílica de Guadalupe.



































