Terminó en condena el primer juicio oral por microtráfico realizado en los tribunales de Santa Fe
La justicia provincial impuso una pena de 5 años de prisión y declaración de reincidencia para un hombre de 43 años que vendía cocaína en la ciudad de Coronda. El día de su detención le secuestraron una pistola 9 mm robada a la fuerza policial.
Terminó en condena el primer juicio oral por microtráfico realizado en los tribunales de Santa Fe
El juez penal de Santa Fe, Leandro Lazzarini, leyó este viernes, pasado el mediodía, el veredicto del juicio oral y público contra un narco barrial de la ciudad de Coronda, el cual fue finalmente condenado a 5 años de prisión y declarado reincidente.
El debate, iniciado el martes de esta semana, se convirtió en el primero en la órbita de la Fiscalía Regional Nº 1 desde que se encuentra en vigencia la ley de microtráfico en la provincia de Santa Fe, en diciembre de 2023.
“Se pudo confirmar la comercialización de estupefacientes” resaltó el Dr. Nessier. Foto: Di Salvatore
Jorge Andrés “Coqui” Ibarra, de 43 años, llegó a juicio por la tenencia de un arma policial y por la venta al menudeo de estupefacientes en la ciudad de Coronda, una actividad que venía realizando desde hace más de una década, tal como lo indican sus tres condenas previas ante la justicia federal.
En esta última causa Ibarra permanece detenido desde el 24 de junio de 2024, cuando efectivos de la Policía de Investigaciones (PDI) del departamento San Jerónimo allanaron la vivienda que funcionaba de búnker o quiosco de venta de drogas.
Primera condena
El fiscal del caso, Marcelo Nessier, se mostró conforme con el resultado y destacó que “fue la primera condena de la Fiscalía Regional Nº 1 por medio de un juicio oral y público en materia de microtráfico”. También resaltó que “se pudo confirmar la comercialización de estupefacientes” y que “se trabajó en coordinación con el Equipo de Microtráfico” (hoy Unidad Fiscal).
En cuanto al inicio de la causa, el Dr. Nessier aclaró que “en principio no era por microtráfico, sino porque había vecinos que habían visto a una persona armada en inmediaciones de un barrio” y estaban atemorizados porque a “la noche se escuchaban detonaciones”.
Sin embargo, “producto del allanamiento se secuestraron balanzas de precisión, luego se peritaron los dispositivos celulares y se avanzó ampliando la atribución imputativa por la comercialización”.
Nessier resaltó el compromiso del equipo de la PDI del departamento San Jerónimo y exhortó a la población civil a denunciar estos hechos, aunque más no sea de manera anónima, que “los hechos se investigan”, dijo.
Reincidente
Diez testigos declararon a lo largo del debate y dieron cuenta del accionar delictivo que Ibarra llevaba a cabo desde la casa de calle López y Planes, casi calle España, donde los uniformados incautaron una pistola 9mm; 111 cartuchos de diferentes calibres; 4 balanzas y $ 476.000.
El juez Leandro Lazzarini impuso pena de 5 años de cárcel para el narco de Coronda. Foto: Archivo
El fiscal Nessier, acusó a Ibarra por los delitos de “tenencia ilegítima de arma de fuego de guerra y comercialización de estupefacientes” y solicitó una pena de 9 años de cárcel. En tanto, el abogado particular, Juan Bautista Fossa, proclamó la inocencia de su pupilo y por ende pidió la absolución.
Este viernes, en un breve acto en el que el preso participó por videoconferencia desde su lugar de alojamiento, el juez Lazzarini resolvió condenar a Jorge Andrés Ibarra a la “pena de 5 años de ejecución efectiva” por los delitos por los que fue acusado; y “declaración de reincidencia”, atento a sus antecedentes penales.
Arma policial
El caso cuenta con la particularidad que el arma secuestrada a Ibarra -estaba debajo del colchón de su cama-, tenía pedido de secuestro en la ciudad de Rosario, donde una policía de apellido Corrales denunció el robo en diciembre de 2019.
La defensa, a cargo de Juan Bautista Fossa, pidió la absolución. Foto: Guillermo Di Salvatore
La información fue introducida a juicio a través de los testigos policiales, que confirmaron, entre otras cosas, que la pistola FM Hi-Power 9 mm había sido modificada y tenía dos cargadores extensibles con capacidad para 26 cartuchos, lo cual convertía el arma “semiautomática de simple acción” en una “automática”.
Y del análisis del teléfono del imputado surgió el resto de la evidencia incriminatoria, donde se confirma la comercialización, pero también el amedrentamiento que generaba en otros vendedores menores para que trabajen para él.
Antes de ser condenado por la justicia provincial, Ibarra venía de recibir tres sentencias condenatorias en 2014 y dos en 2018 por ante el Tribunal Oral Federal de Santa Fe.