En un mundo saturado de estímulos —notificaciones, pantallas, redes sociales, contenidos constantes— el aburrimiento parece una condena. Pero este ensayo sostiene que aprender a tolerarlo y valorarlo tiene efectos beneficiosos para la creatividad, el bienestar mental y el sentido de propósito. A continuación, los principales argumentos, recursos y consecuencias que propone el autor.




































