Sentirse agotado al despertar, tener problemas de concentración durante el día y experimentar cambios en el apetito son señales de que el descanso puede no estar siendo verdaderamente reparador. Dormir más horas no siempre garantiza un sueño de calidad; lo que marca la diferencia es alcanzar la fase de sueño profundo, un período esencial para la recuperación física y mental.




































