Durante décadas, el control de la presión arterial se ha centrado casi exclusivamente en la responsabilidad del paciente: comer con menos sal, hacer ejercicio y no olvidar la medicación. Sin embargo, una reciente investigación liderada por especialistas internacionales está redefiniendo este concepto. El mensaje es claro: la hipertensión no empeora solo porque el paciente "no se cuide".





































