El hipo aparece de manera inesperada y, aunque suele ser inofensivo, puede resultar molesto, incómodo y, en ciertos casos, un signo de que el organismo atraviesa una alteración que requiere atención. Se produce por una contracción involuntaria del diafragma seguida de un cierre abrupto de las cuerdas vocales, lo que genera el clásico sonido que todos reconocen.




































