Fueron cuatro días de desintoxicación que Brian Fernández cumplió con un alto grado de eficacia. Lo hizo alejado de todo y acompañado por un equipo terapéutico que lo controlaba a sol y sombra. Él fue el primero en entender que había que hacerlo de esa manera, aunque resulte invasivo e incómodo. Que el proceso se tenía que dar y de la manera en que los médicos se lo habían indicado. Hay dos cosas que Brian quiere como el agua para vivir: estar bien y ponerse la camiseta de Colón. Y hay algo que los médicos consideran clave para su recuperación: que vuelva a entrar a una cancha y que haga goles. En ese camino están. Con las complejidades y dificultades naturales que plantea un cuadro de situación que es complicado pero en el que hay mucha gente que le está poniendo mucha fuerza y predisposición, empezando por el propio Brian.


































