Las atajadas de Burián disimularon el domingo, en la tarde-noche de Avellaneda, los errores defensivos. Colón entró dormido, le convirtieron y luego construyó un vallado en el arco a través de la actuación magistral de su arquero y tuvo contundencia arriba para marcar. La historia se repitió ante Rosario Central, pero ya sin eficacia ofensiva ni con un “salvador” en el fondo. Central redobló la apuesta de Racing de sorprenderlo en el comienzo y a los 7 minutos ya ganaba con dos goles de cabeza de Marco Ruben. Colón había entrado otra vez dejando la sensación de dar ventajas inconcebibles y peligrosas. Logró acomodarse un poco a partir de los 20 minutos, sobre todo desde el momento en el que Ferreira, Bernardi y Aliendro le ganaron las espaldas a los volantes y pudieron toquetear la pelota delante de la línea de cuatro defensiva y Broun empezó a ver con preocupación que la pelota merodeaba su arco. Y cuando Colón estaba muy cerca de descontar o por lo menos se insinuaba con extrema peligrosidad, llegó la jugada desmesurada de Meza que lo dejó con 10. Ahí empezó a decirle adiós a la posibilidad de cambiar la historia.


































