Hace un par de años, por jugar a la timba y buscar receta con peperina cordobesa pasada en Fernet de parte del amigo de “La Mona”, Colón se comió el descenso más absurdo de su historia y cayó de la Primera División a este presente donde no corrigió nada: su andar por el ascenso, que siempre fue patético e impropio para su historia (campeón del fútbol argentino) y capacidad de movilización (uno de los más grandes del interior, lejos), ahora fue a parar a un lugar donde nadie puede decir “ya está, se tocó fondo”. Claro que, se les fue la mano: de patético, pasó directamente a peligroso, amenazante, terrorífico. La verdad, además de dolor de ojos, da miedo esta expresión. El otro día titulamos: “Ojo con el descenso, este equipo es un peligro”. Y volvió a perder otro partido caminando, buscando hormigas y lejos de esas hazañas donde enterraba elefantes.




































