"Marcelo, vení a darnos una mano. Son seis partidos. Necesitamos que alguien nos ayude por estos partidos". Palabras más, palabras menos, así fue lo que Vignatti le propuso a Saralegui, una cara muy conocida en el mundo sabalero pero no sólo por el brillante paso que tuvo como jugador, sino porque nunca cortó el cordón umbilical y siempre estuvo atento a lo que pasaba con el club, incluso viniendo en varias oportunidades a Santa Fe.

































