Si la intención de Madelón era armarle un partido incómodo a Argentinos, lo consiguió. Se lo “tenemos que ensuciar” había dicho el técnico. “Ensuciarlo” en el buen sentido, con la pretensión clara de no otorgarle espacios ni facilidades para que el local pueda desplegar ese fútbol atildado que lo identifica. Esto fue hasta los 43 minutos del primer tiempo. Llegó un centro atrás de Porcel desde el costado izquierdo de la defensa rojiblanca que tomó a contra pierna a todos los defensores y apareció el mejor jugador del primer tiempo (Lescano) para abrir el pie izquierdo y colocar la pelota junto al palo derecho de Tagliamonte.




































