“Somos amigos de la vida con Gustavo Quinteros. Los dos nacimos en Cafferata. El fue a la escuela fiscal y yo fui al Nacional. El tiene un año menos que yo, pero varias veces nos enfrentamos y nos conocíamos desde chiquitos. Con el Chavo Desábato también somos muy amigos. Con Gustavo nunca competimos jugando para clubes, porque nos fuimos enseguida de Cafferata… Eso sí, le ganábamos siempre (risas)”. Cuando Leo Madelón nació en esa ciudad ubicada a poco más de 300 kilómetros de Santa Fe, tenía muchos menos que los 1.545 habitantes de ahora. Y ninguno de esos habitantes de la comuna, en ese entonces, se imaginaba que con diferencia de poco más de un año iban a nacer dos hombres que luego triunfaron y lo siguen haciendo en el fútbol grande de la Argentina y, en el caso de Quinteros, con trascendencia internacional.


































