“Me sacaron una placa que hacía como 20 años que tenía, de la época en la que jugaba. Y ya me estaba molestando y no me dejaba dormir bien”. Así explicaba Gustavo Munúa el por qué de esa férula, en una tarde-noche distinta y en la que no habló. ¿Razones?, no hubo, pero tampoco hay que estar “viendo debajo del agua” para encontrar o imaginar algo, más allá de que sorprende porque Gustavo Munúa habló siempre luego de los partidos.


































