Claramente, la del sábado fue una tarde para olvidar. Al partido lo perdió Unión y este es el principal concepto, más allá de un arbitraje que tuvo sus polémicas por el offside milimétrico (¡tres minutos estuvieron para verificar la posición adelantada de Mosqueira!) y por aquella jugada de Godoy en el primer tiempo (codazo sobre Tarragona) que apenas recibió la tarjeta amarilla. Son detalles, en definitiva, que maquillan el análisis de un partido que tuvo, en la profundidad del mismo, una realidad. Y esa fue que Unión hizo el gasto en el primer tiempo, jugó mejor que el rival, llegó al gol en el arranque de la etapa complementaria y después terminó regalando el partido. Se lo dieron vuelta en cinco minutos y este Independiente renegado de su historia y su estilo futbolístico, lo ganó en dos llegadas al arco de Mansilla.



































