Marcelo no es santafesino, pero sus padres son de esta ciudad. El nació en Buenos Aires y rápidamente, por “obra y arte” de su padre, se hizo hincha de Unión. Y entre lágrimas y emoción se lo contaba a El Litoral antes de ingresar al estadio para ver al club de sus amores ante Boca. “Yo vivo en Boca Ratón, en Florida, en Estados Unidos y sigo a Unión a la distancia. El primer partido que fui a ver, siendo muy chico, fue aquella final con River de diciembre de 1979, el día que el Loco Stelhick armó aquella gran jugada y su remate fue tapado por Fillol. ¿Sabés qué recuerdo tengo de ese día?, a la gente de Unión yéndose del estadio y yo saludando con mi banderita. Era muy chico”, cuenta este ingeniero civil que está definitivamente afincado en Estados Unidos, pero que mantiene muy firmes sus raíces argentinas y tatengues.