Tan bello y generoso es el arbolado público de la ciudad de Santa Fe, independientemente de las estaciones, que sólo basta con alzar la vista y disfrutar de los Ibirá Pitás, los fresnos, los palos borrachos, los lapachos que revientan de color al florecer, los crespones rosados y muchos más. Pero los árboles, que son vida, crecen.


































