La devaluación del peso, la inflación y la retracción de la gente respecto de sus finanzas domésticas -tras los drásticos cambios económicos a nivel nacional- están repercutiendo severamente en un rubro que tuvo su “época dorada”, y que se agigantó con un título que supo defender durante décadas en Santa Fe: el boom gastronómico. Hoy, los bares de esta capital sufren una caída en el consumo del 40 % promedio.


































