A medida que uno se acercaba a la explanada de la Estación Belgrano, la mirada iba siendo cautivada de a poco. Allí, como "llamadores" de curiosos, estaban un colectivo Magirus Deuzt modelo 1977; un Ford del '30, que se parecía a ésos autos que se ven en las películas de gánsters, color bordó oscuro y techo negro; y un Fiat Spider del '70 que, de tan bien cuidado que estaba, hasta James Bond lo conduciría. La gente iba entrando al edificio patrimonial sin imaginarse lo que le esperaba. Pero, ¿qué era toda esa pasión fierrera junta?

































