Es la víspera del 8M (8 de marzo, Día Internacional de la Mujer) y Elena Moncada se alista para salir a la calle, una vez más. La calle, ese escenario que tantas noches le fue hostil en su vida, es hoy una esperanza de lucha por la reivindicación de sus derechos y el de sus pares. Sobre la mesa de su hogar en barrio Villa del Parque, donde recibe a las pibas muchas veces desesperadas en busca de escaparle a la esclavitud de la prostitución, hay dos libros con su firma. Allí condensó su historia de vida.



































