“Mi deseo para esta Navidad es tener una familia”. Con esa frase sencilla y cargada de emoción, Nata, un adolescente santafesino de 14 años, conmovió a miles de personas en todo el país a fines del año pasado.
El adolescente santafesino, cuya historia abrió el debate sobre la adopción de chicos mayores, agradeció el cariño recibido y emocionó nuevamente en redes sociales. Hubo más de 700 consultas. Desde el RUAGA aseguran que el caso disparó nueva adopciones en curso.

“Mi deseo para esta Navidad es tener una familia”. Con esa frase sencilla y cargada de emoción, Nata, un adolescente santafesino de 14 años, conmovió a miles de personas en todo el país a fines del año pasado.
Su video, difundido a través del Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos (RUAGA), se volvió viral en cuestión de horas y desató una respuesta inédita: cientos de familias se anotaron con la intención de adoptarlo.
Ahora, varios meses después de aquel pedido que atravesó pantallas y corazones, Nata volvió a aparecer en redes sociales con otro video viral. Esta vez no fue para pedir, sino para agradecer.
“Muchísimas gracias a las 700 familias que consultaron para adoptarme”, dijo el chico que hace unos días atrás celebró sus 15 años junto a sus nuevos seres queridos. “Hoy mi vida está cambiando y eso es gracias a todos ustedes”.
Con una sonrisa mucho más relajada y visiblemente emocionado, el adolescente agradeció el cariño recibido desde distintos puntos del país y el acompañamiento que tuvo tras hacerse pública su historia. El nuevo mensaje volvió a circular masivamente en redes sociales y generó una nueva ola de comentarios de apoyo.
“Pero este mensaje no lo hago solamente por mi”, dice Nata en el nuevo video. “Lo hago por todos esos chicos que están en la misma situación que estaba yo”. Esos chicos que “están en hogares y esperan una familia para sentirse cuidados y escuchados”.
La historia de Nata había puesto en primer plano una realidad muchas veces invisibilizada: la adopción adolescente. En Santa Fe, más de un centenar de chicos y chicas mayores de 10 años esperan todavía la posibilidad de vivir en familia. El caso del joven rosarino logró romper prejuicios y abrió una conversación social sobre el derecho de los adolescentes a ser adoptados.
Actualmente, en Santa Fe hay 142 niños, niñas y adolescentes —muchos de ellos grupos de hermanos— que continúan en búsqueda de un hogar. La mayoría tiene entre 10 y 17 años y forma parte de convocatorias públicas impulsadas por la Justicia y los organismos provinciales.
En el primer video, grabado frente a un árbol de Navidad, Nata hablaba con timidez pero con enorme claridad sobre su deseo de tener un hogar, compartir momentos cotidianos y construir vínculos afectivos duraderos. “Lo que quiero y anhelo con toda mi alma es tener una familia”, decía entonces.
La repercusión fue inmediata. Según había informado la titular del RUAGA, Adriana Bonelli, en pocas horas se registraron cerca de 300 inscripciones de personas interesadas en iniciar un proceso de adopción vinculado al adolescente, algo calificado como “inédito” por el organismo provincial.
Y finalmente la cifra ascendió a 700. Luego de las entrevistas y filtros “las familias que calificaron como postulantes fueron 60”. Incluso, tiempo después trascendió que Nata ya había comenzado a transitar el proceso para integrarse a una nueva familia, noticia que fue celebrada en redes sociales por miles de usuarios que habían seguido de cerca su historia.
El nuevo video, atravesado por el agradecimiento y la emoción, volvió a despertar empatía colectiva. Muchos usuarios destacaron el cambio en su expresión, la esperanza recuperada y el impacto positivo que tuvo su historia no sólo en su propia vida, sino también en la visibilización de la adopción de adolescentes en Argentina.
Desde el RUAGA, Bonelli asegura que el caso de Nata “ayudó a que las familias con posibilidades de adopción vean las convocatorias públicas y se animen a subir la disponibilidad adoptiva”.
“Entre enero y febrero hubo muchas consultas con respecto a convocatorias públicas y se inscribieron”, cuenta la funcionaria y agrega: “En algunos casos se están evaluando aspirantes, y en otros fueron ya evaluados y enviados sus legajos a los juzgados”.
“No importa la edad, lo que importa viene de acá”, dice Nata sobre el final del video, y se acerca su mano al corazón. “Les pido que compartan mi historia para poder cambiarles la vida a cientos de chicos que todavía esperan”, pide, y se esperanza: “Ojalá que mi historia sirva para cambiarle la vida a todos esos chicos que todavía esperan, para que se sientan amados y cuidados”.




