La nueva ciclovía del sur de la ciudad de Santa Fe comenzó a ser utilizada por los ciclistas y, con ella, también aparecieron las primeras observaciones de quienes recorren a diario las calles de la capital provincial.
Valoraron la infraestructura que protege a quienes circulan en bicicleta, aunque reclamaron correcciones y mayor asesoramiento técnico. También propusieron nuevas conexiones hacia el centro, el Puerto y el futuro puente con Santo Tomé.

La nueva ciclovía del sur de la ciudad de Santa Fe comenzó a ser utilizada por los ciclistas y, con ella, también aparecieron las primeras observaciones de quienes recorren a diario las calles de la capital provincial.
El balance de un grupo de ciclistas es positivo por la incorporación de infraestructura específica para quienes se movilizan en bicicleta, aunque el colectivo advirtió sobre algunos puntos que, a su entender, deberían ser corregidos para garantizar condiciones adecuadas de seguridad.
Leonardo Vergara, integrante de Santa Fe en Bici, recorrió en varias oportunidades la nueva traza y destacó que la obra representa un paso adelante para la movilidad urbana. Pero también señaló que existen detalles que pueden convertirse en situaciones de riesgo.
“Toda infraestructura que cuida al ciclista es bienvenida, porque nosotros todos los días vivimos en la calle situaciones complejas con el tema de los automóviles”, sostuvo Vergara.
La nueva infraestructura se desarrolla en el entorno del Parque del Sur, sobre avenida Presidente Arturo Illia y su continuidad como Silvestre Begnis, y forma parte de un corredor pensado para vincular el sector sur de Santa Fe con la red existente y, a futuro, con el nuevo puente que unirá la capital provincial con Santo Tomé.
La primera etapa de la ciclovía comprende el tramo entre 1º de Mayo y 3 de Febrero. Se trata de una vía de doble sentido que ocupa parte de la calzada, mientras que el proyecto general contempla su continuidad hacia el bulevar Raúl Tacca y la conexión con otros corredores ciclistas de la ciudad. La intervención tiene una extensión aproximada de 1,5 kilómetros.
Para Vergara, el principal desafío ahora es que la infraestructura recientemente incorporada tenga también un adecuado mantenimiento de la superficie por la que deben circular las bicicletas. “Particularmente con esta ciclovía, si bien es un nexo que en el futuro próximo va a unir la ciudad de Santo Tomé con Santa Fe, le hacen falta algunos arreglos y algunas cosas por mejorar”, explicó.
Entre esas cuestiones mencionó la presencia de baches y algunas bocas de tormenta que, según señaló, presentan condiciones peligrosas para quienes circulan en bicicleta. “Hay algunos baches que están ahí impidiendo la seguridad del tránsito del ciclista y hay bocas de tormenta expuestas que también son un peligro para el ciclista”, advirtió.
Uno de los puntos señalados por el representante de este grupo de ciclistas se encuentra sobre Silvestre Begnis, en la zona de las curvas. Allí, según describió, hay una tapa de alcantarilla hundida y sectores del pavimento que presentan irregularidades. “Ahí hay que revisar porque también hay unos baches que están pintados, pero bueno, es un peligro”, afirmó.
El planteo adquiere relevancia porque la nueva ciclovía fue diseñada precisamente para separar a los ciclistas del tránsito vehicular y generar un recorrido más seguro. Por eso, desde el colectivo consideran que las condiciones de la superficie y de los elementos que integran la traza deberían formar parte de una revisión integral.
Otro de los aspectos observados por los ciclistas son los elementos utilizados para separar la ciclovía del tránsito. Vergara cuestionó específicamente la utilización de macetas como delimitadores en algunos sectores.
“Han puesto unas macetas que son un peligro para todo el que transite por ahí, no solo para el ciclista, porque si alguien se cae ahí y se pega con eso, es un objeto que no está diseñado para ser puesto en la calzada”, sostuvo.
La observación se produjo pocos días después de que se conociera que algunos de esos elementos habían sido dañados por vehículos. El 8 de septiembre se informó que cuadrillas municipales trabajaban en la reposición de maceteros y delimitadores ubicados en la zona de la nueva ciclovía del Parque del Sur, luego de que algunos fueran impactados.
Para Vergara, además, hay puntos donde la resolución de los cruces y accesos requiere una revisión más detallada. “Hay una entrada en la parte de la rotonda que la ciclovía entra a la vereda por una subidita muy pequeña y ahí se pueden producir accidentes”, señaló.
En ese sentido, reclamó una mirada técnica que contemple no solo la traza general, sino también cada uno de los puntos de ingreso, egreso y encuentro con el resto de la circulación. “A la parte de movilidad acá en la ciudad le hace falta un poco de asesoramiento y de relevamiento más que nada”, resumió.
Más allá de las observaciones puntuales, los ciclistas consideran que la nueva ciclovía tiene un valor estratégico porque forma parte de una conexión metropolitana que podría permitir trasladarse en bicicleta entre Santa Fe y Santo Tomé.
El nuevo puente Santa Fe-Santo Tomé tendrá una infraestructura específica para bicicletas y peatones. La obra provincial, que en agosto alcanzaba un avance general del 55%, contempla además nuevas calzadas, iluminación LED y bicisendas en sus cabeceras.
Autoridades, equipos técnicos y representantes de organizaciones ciclistas habían recorrido la obra y analizado el diseño de la futura bicisenda del nuevo viaducto. Para Vergara, la conexión puede ser más directa de lo que actualmente parece. “Hicimos un relevamiento con un colega, con un amigo, y la verdad que lo que falta para unir esta parte es poquito y se puede hacer”, afirmó.
Según explicó, realizaron incluso planos y un documento con alternativas para completar la conexión. La idea no se limita al puente. El colectivo también plantea cómo hacer que esa infraestructura tenga continuidad hacia el centro de la ciudad y hacia el área portuaria.
La planificación municipal ya contempla resolver la conexión entre la nueva ciclovía del sur y la red existente en avenida Alem. El municipio evaluó reutilizar una antigua traza de vereda sobre calle Sara Faisal, para luego continuar por Cruz Roja y empalmar con la ciclovía de Alem y 27 de Febrero, que permite avanzar hacia el Puerto y Ciudad Universitaria.
Los ciclistas consultados proponen analizar, además, otras alternativas. “Nosotros siempre tuvimos propuestas para generar otras conexiones en la parte céntrica que no hay”, explicó Vergara. Entre ellas mencionó calle 1º de Mayo como una posible vía de ingreso al centro para los ciclistas. “1° de Mayo es una buena calle como para poder entrar al centro porque no hay ciclovías que entren”, sostuvo.
También hizo referencia a Urquiza y a la posibilidad de ampliar el espacio destinado a bicicletas. “Nosotros tenemos bastante visto el tema de cómo se puede transitar en la ciudad porque de hecho andamos todo el día”, explicó.
La propuesta del colectivo parte, justamente, de los recorridos cotidianos de quienes utilizan la bicicleta como medio de transporte y de los relevamientos que realizan sobre las calles de la ciudad.
En el sector sur, la propuesta que plantean apunta a aprovechar la infraestructura existente para evitar cortes y generar una conexión directa con el corredor portuario. “Acá en la rotonda se pasaría por abajo del puente y conectaría directamente con la colectora que va pegada al puerto”, detalló Vergara.
Según su planteo, una ciclovía correctamente separada e iluminada permitiría continuar luego hacia distintos puntos estratégicos del área central. “Si hacen una ciclovía que esté bien iluminada y separada del tránsito, conectaría directamente en Lisandro de la Torre y 3 de Febrero o en Alem”, sostuvo.
La cuestión de la iluminación, en cambio, no aparece como uno de los problemas principales detectados por el colectivo. Consultado específicamente sobre el tránsito nocturno, Vergara fue contundente: “La iluminación está bien. La verdad que en la ciudad se ha avanzado con el tema de iluminación, así que en ese sentido está bastante bien”.
La valoración resulta significativa porque una de las condiciones para que una red ciclista se convierta en una alternativa cotidiana no es solamente contar con tramos aislados, sino lograr recorridos continuos, seguros y utilizables durante todo el día.
La nueva ciclovía del sur avanza así en una doble dimensión. Por un lado, incorpora infraestructura que los ciclistas venían reclamando para reducir la exposición frente a los vehículos.
Por otro, abre una discusión sobre cómo terminar de conectar esos nuevos corredores y qué condiciones deben cumplir para que efectivamente sean seguros. Para los ciclistas consultados, el camino está iniciado, pero todavía quedan ajustes por hacer. “La ciclovía es bienvenida por lo que explicaba antes, que completa el ala este de la ciudad”, resumió Vergara.




