La presentación del Semáforo de Economías Regionales en el Auditorio de Prensa de Expoagro 2026 no fue un trámite administrativo más.
En el marco de la muestra agroindustrial más importante de la región, la entidad cooperativa presentó su relevamiento mensual de las 19 economías regionales. El informe reveló un escenario complejo: mientras los granos y la ganadería muestran señales verdes, sectores clave como la lechería y el maní cayeron en zona crítica debido al deterioro del componente de negocio y la brecha frente a la inflación.

La presentación del Semáforo de Economías Regionales en el Auditorio de Prensa de Expoagro 2026 no fue un trámite administrativo más.
Bajo la mirada de referentes como el presidente de Coninagro, Lucas Magnano, y el secretario de Agricultura y Ganadería de Santa Fe, Ignacio Mántaras, los datos de enero arrojaron una radiografía preocupante para el corazón productivo de nuestra provincia. El dato más contundente fue el traspaso de la lechería de la categoría amarillo (advertencia) a rojo (crisis).
Según el informe, el precio que recibe el productor tambero se encuentra virtualmente congelado desde hace diez meses, orbitando los $478 por litro. En un contexto donde la inflación interanual roza el 32,4%, el incremento del valor de la leche fue de apenas un 8%.
Esta distorsión destruye cualquier margen de rentabilidad, especialmente cuando se combina con un aumento del 50% en las importaciones de productos lácteos, que presionan sobre un mercado interno cuyo consumo, aunque subió levemente a 181 litros per cápita, no logra compensar el desfase de costos.
Para Santa Fe, principal cuenca lechera del país, esta situación es un llamado de atención urgente. La estabilidad en los niveles de producción (11.302 millones de litros anuales) no alcanza para ocultar que el eslabón primario está trabajando al límite de la sostenibilidad financiera.
El relevamiento general de enero muestra que solo 4 actividades se encuentran en verde (Bovinos, Ovinos, Granos y Miel), mientras que 8 están en rojo y 7 permanecen en amarillo. Entre las más comprometidas aparecen producciones emblemáticas del litoral y el norte argentino, como la yerba mate, el arroz, el algodón y las hortalizas.
En el caso del algodón, la situación es crítica: la superficie sembrada para la campaña 2025/26 cayó un 25%, y los precios que recibe el productor apenas subieron un 11% anual, quedando 20 puntos por debajo del índice general de precios.
El arroz, por su parte, aunque muestra un dinamismo exportador envidiable con un crecimiento del 43% en ventas externas, mantiene al productor cobrando lo mismo que hace un año ($250.000 la tonelada), lo que explica su permanencia en el sector rojo del tablero.
El economista David Miazzo, encargado de desglosar las cifras, fue claro: el problema no es siempre la falta de mercados, sino el componente de "negocio".
"Los precios que reciben los productores están estancados o crecen muy por debajo de los costos operativos", señaló. Esta brecha se traduce en una pérdida de participación del productor en el precio final de góndola. En el caso de la yerba mate, por ejemplo, el productor hoy solo captura el 10% de lo que paga el consumidor, cuando históricamente ese valor rondaba el 23%.
A pesar de las dificultades en las márgenes de rentabilidad, el sector agroindustrial sigue siendo el motor de las divisas argentinas. En enero de 2026, las 19 economías regionales generaron USD 5.032 millones, un 44% por encima del promedio histórico de la última década.
Sin embargo, esta cifra esconde una fuerte concentración: el 80% del ingreso proviene de los granos (soja, maíz y trigo), mientras que el resto de las economías regionales aportaron USD 525 millones.
Actividades como la producción de peras y manzanas sorprendieron con un crecimiento exportador del 95% respecto a su media histórica, contrastando con la caída del 73% en las ventas externas del sector avícola.
La ganadería bovina, por su parte, es de los pocos sectores que logra sostenerse en verde. Con precios al productor que acumulan un aumento del 81% interanual (superando cómodamente a la inflación) y un crecimiento del 25% en las exportaciones, el sector compensa la leve caída del stock (51,6 millones de cabezas) con una mayor eficiencia y un consumo interno que resiste en los 49 kilos por habitante al año.
En definitiva, el Semáforo de Coninagro en esta Expoagro 2026 deja un mensaje agridulce. El campo tiene potencial exportador y capacidad de reacción, pero la persistencia del rojo en actividades sensibles como la lechería y la yerba mate advierte sobre un proceso de descapitalización que, de no revertirse, afectará directamente el tejido social de los pueblos del interior santafesino.
Como nota emotiva de la jornada, Lucas Magnano entregó una placa al CEO de Exponenciar, Martín Schvartzman, celebrando los 20 años de la muestra, al tiempo que dio inicio formal a los festejos por el 70° aniversario de Coninagro, que se cumplirá el próximo mes de septiembre.




