El rugby suele ser, afortunadamente, menos auto-destructivo que otros deportes profesionales en este tipo de circunstancias donde un equipo gana y sigue mientras el otro se va para su casa porque terminó la temporada. Más allá de las lágrimas de muchos de los chicos por quedar “a nada” de jugar una final que hubiera sido más icónica de lo que fue la temporada en sí de Capibaras XV en su año de bautismo en el Súper Rugby Américas.





































