Cada uno tendrá su propia experiencia personal de aquéllos días. En mi caso, el “faltazo” al colegio para ver los partidos (aunque estoy seguro de que el día de la final hubo asueto). Y así cada uno tendrá el suyo. Héctor Vega Onesime, ex director de la revista El Gráfico, recuerda lo que el Flaco Menotti le decía en esos tiempos: “Este equipo me pone loco”, era la frase de un hombre que ya era campeón del mundo, que estaba en la cima pero que se emocionaba viendo jugar a esos chicos. Cuenta también la historia que, el día de la final, su charla técnica fue muy simple: “Señores, ustedes, para mí, ya son campeones. Ustedes han dejado en alto las banderas del fútbol argentino, ustedes jugaron el fútbol que les gusta a los argentinos. Háganlo en este partido. El resultado no me va a importar. Si ganan o pierden me da igual. Salgan y jueguen el fútbol que saben jugar”. Y cuenta también la historia, que al santafesino Rubén Rossi un día lo retó porque había “reventado” la pelota adentro del área. “Rubén, la próxima vez le tira un ‘sombrerito’ al ‘9’ y sale jugando con cabeza levantada. ¿Me entendió?”, le dijo.



































