Salieron de Fortín Olmos cuando todavía era de noche. Pasada la medianoche emprendieron un viaje de entre siete y ocho horas para recorrer unos 400 kilómetros hasta la ciudad de Santa Fe. Cuando llegaron, la ciudad ya estaba en movimiento y ellos también: había que conocer, recorrer, mirar todo lo posible y, sobre todo, disfrutar.



































