Franco Colapinto volvió a sumar puntos en la Fórmula 1, pero le costó encontrar consuelo. Con lágrimas en los ojos y la voz quebrada, el argentino reconoció que el noveno puesto conseguido en el Gran Premio de Italia tenía un sabor extraño: era el premio a una enorme recuperación, pero también el recuerdo de la oportunidad que había quedado en la grava de Lesmo.




































