El idilio será eterno, traspasará generaciones y nadie olvidará lo que Lionel Messi fue, es y seguirá siendo para el pueblo argentino en general y para el fútbol de este país en particular. Su ingreso al campo de juego estuvo precedido de una ovación tremenda. Antes, De Paul y Paredes cumplieron con el ritual y la cábala: ingresaron al campo de juego (en excelente estado luego de los dos conciertos del interminable Paul McCartney), comieron caramelos y se ganaron los primeros gritos de la multitud que esta vez llenó el Más Monumental.





































