El hombre se preocupa en aclarar que se magnificaron sus dichos, que no quiso darle el sentido que se le dio. Hace poco, Juan Barbas declaró que "a veces mi cena es un mate cocido, lo hago para cuidar el mango". No es así. No está en la ruina. "Me pasa lo que le pasa a quiénes no pueden trabajar por esta pandemia. Yo estoy dirigiendo en la quinta de Almirante Brown, iba desde las 7 de la mañana hasta las 7 de la tarde al club, pero ahora no podemos trabajar", dice este hombre que llegó a la cima desde muy joven, cuando fue campeón del mundo en ese juvenil inolvidable de Menotti y Maradona en 1979, que ya jugaba por entonces en la primera de Racing y que luego estuvo diez años en Europa. Amigo de Walter Mamani y Mario Sciacqua, también de Rubén Rossi con el que compartió ese equipo de los sueños, Juan Alberto Barbas tiene una historia apasionante para contar, con momentos de gloria y otros de carencias, en el "sube y baja", como la vida misma. Y lo hizo en La Primera de Sol.
































