Pero la ordalía de Larisa no estaba destinada a terminar allí. El 27 de junio, a menos de un mes del comienzo de la cita olímpica, sufrió la perdida de su madre Adriana, en las garras del cáncer. "Que tu alma esté en paz, mami, siempre en mi corazón, mi alma y mi mente, seguirás siendo la persona más poderosa del mundo. Te amo", escribió la gimnasta en su cuenta de Instagram, donde más tarde la llamó "mi ángel guardián" y donde cada tanto sigue recordando a ese apoyo fundamental en lo deportivo, más allá del amor de familia. No hace tanto, publicó una versión del meme de las porristas (donde una sostiene a otra para que se saque una foto abrazada a un muchacho en las gradas): la porrista de arriba decía "yo", el muchacho estaba etiquetado como "mis sueños", y la de abajo, la que sostiene el encuentro como "mi mamá".