El Gran Premio de Mónaco vuelve a poner a la Fórmula 1 frente a uno de esos escenarios donde cada metro pesa distinto. En Monte Carlo no alcanza solo con tener velocidad: hay que largar bien, no equivocarse, leer la estrategia y convivir durante toda la carrera con los muros demasiado cerca. Por eso, la pole position de Kimi Antonelli abre una expectativa enorme, pero también lo deja expuesto a una presión que en el Principado no perdona.



































