La verdadera obra maestra siempre lleva el sello y el alma del padre de la criatura. Y José Néstor Pekerman es gran responsable de casi todo lo que ha ocurrido en el fútbol argentino desde los 90 a esta parte, porque Scaloni, Samuel y Aimar (¿Ayala también?) son un producto de ese ciclo virtuoso que arrancó como proyecto de un hombre que hasta ese momento se lo conocía fugazmente por ser el “8” del Argentinos Juniors de los 70, cuando compartía el plantel con el Beto Tardivo y un tal Diego Maradona hacía “jueguito” en el entretiempo de los partidos.


































