Hace un tiempo, La Nación publicó lo siguiente: “… Cuentan que la personalidad de Scaloni fue fundamental para llevarlo al Mundial. Su histrionismo, excentricidad, alegría, trabajo en equipo y sentido de pertenencia resultaron clave en su elección, algo que Claudio Tapia no dejó de pasar desapercibido al nombrarlo técnico de la mayor. Entendió que llegar último no lo marginaba de ser titular como terminó sucediendo y, tal vez, por estos días las decisiones que toma lo rememoran a aquellos tiempos. Por aquel entonces ni Aimar ni Samuel ni Placente formaban parte de su grupo más cercano, ya que prefería juntarse con Diego Quintana (compañero de las inferiores de Newell’s y de paddle cuando era furor en los 90) y Martín Perezlindo manteniendo sus raíces santafesinas como nexo, o bien con Leandro Cufré, Romero y Romeo a quienes conocía por su presente platense como jugador de Estudiantes”.