Hay viajes que comienzan cuando despega el avión y otros que empiezan mucho antes. Este último fue nuestro caso. La llegada a Bruselas fue apenas una estación visible de un recorrido que había comenzado meses atrás, con la preparación, las gestiones, la expectativa y una ilusión que crecía con el paso de los días: cubrir un Gran Premio de Fórmula 1 en Spa-Francorchamps.

































