Valdano también contó una anécdota del día de la final, con Bilardo como protagonista. "Nosotros teníamos dos sectores en la concentración del América. Algunos estaban de un lado y otros estábamos del otro. A mí me tocó muy cerca de la habitación de Bilardo. Ese domingo de la final, me desperté y cuando salí de la habitación lo hice casi a la par de Carlos. Entonces, nos pusimos a hablar del partido con los alemanes y él me dice: 'El partido ya está, diez contra diez, empate, y hay un duelo personal y el que lo gana, es campeón del mundo'. Entonces, le dije que lo entendía perfectamente y que si Diego estaba bien, éramos campeones. Pero él me miró y me dijo: 'No, no... Diego está bien pero está en el grupo de los diez. El que no está en el grupo de los diez sos vos. Mano a mano con Briegel todo el partido'. ¡¿Cómo yo?!, le dije... Fue la peor noticia que me podía dar. Pero me dijo: 'Pibe, si vos ganás ese duelo, somos campeones del mundo'. Y en mi gol, fue una desobediencia... Cuando terminó el Mundial, en una entrevista dijo que 'después de haber visto lo que hizo Valdano, no tengo más nada que decir'. Y yo le aclaré algo, que contaba las cosas buenas pero no los goles que erré... Para mí fue un honor, porque en todo equipo, el primero que sale es el delantero. Y yo era el único delantero de ese equipo y sin embargo jugué de titular todos los partidos y no salí nunca... Un orgullo". Y hay que verlo a Valdano regocijarse con esta situación que sucedió hace ya 35 años, pero que permanece muy arraigada a sus recuerdos más queridos.