En medio del debate sobre el tipo de cambio atrasado ante la inflación, los inversores abandonan posiciones dolarizadas
Empresas y operadores abandonan títulos atados a la divisa, en los que se habían refugiado antes de las elecciones de octubre por temor a una derrota oficialista. Un guiño a la estabilidad y la desinflación en los meses que vienen, a pesar del 2,8% del IPC en diciembre.
En medio del debate sobre el tipo de cambio atrasado ante la inflación, los inversores abandonan posiciones dolarizadas
La nueva conversación pública entre economistas pone de un lado a los que advierten que el dólar quieto es un riesgo con la inflación al 2,8%, y del otro a los que apuestan -con el gobierno- a monetizar la economía sin devaluar y sin dinamizar la inflación. En el corto plazo, los operadores financieros se salen de posiciones dolarizadas; no ven un salto en la divisa
El economista Julian Yosovitch analizó la “fuerte caída en la demanda de cobertura cambiaria en el mercado argentino”. El posteo refleja “optimismo implícito” del mercado, que está "desarmando" posiciones defensivas en dólares, adoptadas antes de las elecciones de medio término, en las que temían un regreso kirchnerista. Lo mismo sucedió antes de la elección presidencial del 2023.
La "cobertura cambiaria" hace referencia a instrumentos financieros por los que optan inversores y empresas contra eventuales variaciones en el tipo de cambio (como devaluaciones del peso frente al dólar). Entre esas opciones están los bonos o letras dólar-linked (LELINKs), es decir “atados al dólar”, emitidos por el Tesoro y el Banco Central (BCRA).
El Banco Central está acumulando reservas. (Xinhua/Martín Zabala)
Yosovitch señala el “desplome” en la demanda privada de estos instrumentos de cobertura, que bajó a US$ 7.447 millones absorbidos por el sector público consolidado (BCRA + Tesoro). Esto representa una caída desde los US$ 7.655 millones de diciembre de 2025.
Desinterés por bonos "dolar linked"
En la última licitación, con vencimientos por unos US$ 1.300 millones en LELINKs, el Tesoro renovó US$ 128 millones, lo que equivale a un rollover de solo 9,7%. Las ofertas fueron muy bajas (US$ 231 millones para la LELINK de febrero 2026), y la de marzo quedó desierta (sin ofertas). Esta contracción neta compensó las ventas de LELINKs que hizo el BCRA en el mercado secundario (post-subasta).
El 24 de octubre (previo a los comicios) el dólar mayorista cerró cerca de los $1.489, aunque terminó el mes en torno a $1.438 tras el comicio. Después de alcanzar picos cercanos a $1.480 a principios de año, la cotización volvió a retroceder esta semana, operando este jueves en el rango de los $1.442, aun cuando el BCRA está comprando divisas para recomponer reservas netas negativas.
Picos de dolarización antes de los comicios; temor de inversores a la devaluación.
Yosovitch usa como evidencia un gráfico de la consultora Portfolio Personal que muestra la evolución histórica de estas posiciones dolarizadas, con picos en octubre de 2025 (pre-elecciones de medio término, en US$ 15.287 millones) y un descenso progresivo hasta los niveles actuales, ilustrando cómo las licitaciones recientes "limpiaron" intervenciones previas en estos instrumentos.
Señal de confianza
La evolución se registra en los mercados financieros como una señal positiva de confianza en el mercado cambiario argentino.
La baja demanda de cobertura sugiere que los inversores privados (empresas, fondos, individuos) perciben menos riesgos de una devaluación abrupta o inestabilidad en el dólar oficial, aun cuando no pocos analistas observan que el dólar anclado, frente a una inflación que escaló del 1,5% al 2,8% en siete meses hasta diciembre, podría complicar el tipo de cambio.
En contextos como el de Argentina, donde la historia de devaluaciones es recurrente, una alta demanda de estos instrumentos “dolar linked” suele indicar temor a saltos cambiarios (por ejemplo, antes de elecciones o crisis).
La calma post-electoral y la estabilidad macro convencen en el corto plazo a los mercados financieros sobre la continuidad del esquema cambiario actual, con crawling peg controlado aún en la suba de bandas y reservas netas que se recuperan.
Menor exposición
El bajo rollover en LELINKs significa que el sector público no está "vendiendo" tanta cobertura (es decir, no emite tantos títulos ligados al dólar), lo que reduce su exposición a riesgos cambiarios, que incluso podrían venir de shocks externos en un mundo convulsionado.
Sin embargo, si la demanda sigue baja, podría complicar por otra parte el financiamiento del Tesoro en dólares; por ahora el equipo económico lo compensa con las señaladas ventas en el mercado secundario.
Si esta tendencia persiste, podría reforzar la desinflación y bajar la volatilidad nominal (como ya se vio en meses previos con inflación por debajo del 3%).
Pero si surge incertidumbre (por ejemplo, por shocks externos como subas de tasas globales o sequías agrícolas), la demanda podría repuntar. Yosovitch implica que por ahora el escenario financiero exhibe una "limpieza" saludable, alineada con una economía que se aleja de la indexación y se enfoca en estabilidad.