La nueva conversación pública entre economistas pone de un lado a los que advierten que el dólar quieto es un riesgo con la inflación al 2,8%, y del otro a los que apuestan -con el gobierno- a monetizar la economía sin devaluar y sin dinamizar la inflación. En el corto plazo, los operadores financieros se salen de posiciones dolarizadas; no ven un salto en la divisa


































