La industria metalúrgica argentina atraviesa una profunda crisis, marcada por una caída sostenida de la actividad que acumula 9 meses consecutivos de retracciones interanuales; porcentajes históricos de niveles de capacidad ociosa que hace que 6 de cada 10 máquinas del sector estén paradas y un alarmante impacto social en el entramado pyme del interior del país que en muchas localidades es el principal, sino el único, creador de empleo, lo que pone en discusión la existencia de varias de ellas.
































