Sí porque el peronismo, inclusive los no kicilofistas, alentados por lo que había pasado en la provincia de Buenos Aires en setiembre empezaron a pensar, de acuerdo con una tesis que tenían de antemano, que lo de Milei es una etapa extraordinaria y que después todo va a volver a la normalidad. Entonces reforzaron los argumentos previos a 2023 y por eso brilló tanto esa explicación de que Milei gana por cosas que no son mérito de él ni propiedad de la situación, sino que es por el antiperonismo, como si todos los votantes fuesen aviadores del 55, o por la intervención de Estados Unidos, como si Estados Unidos hubiera hecho campaña. Si bien son factores que inciden, están muy mal interpretados y es como volver atrás también. La dirigencia opositora en general y sus explicaciones sobre el triunfo de Milei siempre han sido sobre factores externos, no humanos casi, olas mundiales, intervenciones del exterior, las redes sociales tomadas como si fuesen el chip que decían los antivacunas que te metían en el brazo, todas explicaciones que en realidad minimizan las responsabilidades y las tareas de la oposición que, más que tener explicaciones, lo que está buscando son coartadas para no responder por sus propios errores y someterse a la pregunta de por qué no nos quieren a nosotros.