Para bien o para mal, Walt Disney fue una influencia central para la industria de contenidos audiovisuales del último siglo. En todo ese campo heterogéneo (y algo caótico) que constituye lo que comúnmente se denomina “el mundo de Disney”, ocupan un lugar central, protagónico y dominante las princesas, construidas en torno a estereotipos varios que la monumental usina norteamericana de dibujos animados constituyó a reforzar y luego a quebrar para reemplazar por otros de acuerdo a la cambiante coyuntura.


































