Lanzado en 2004, el telescopio espacial Swift ha sido una de las herramientas clave de la NASA para la observación del cosmos, especializado en captar estallidos de rayos gamma y explosiones estelares. Sin embargo, un reciente incremento en la actividad solar intensificó el roce atmosférico en la órbita baja terrestre, acelerando el descenso del instrumento científico.


































