Lo que durante años fueron frías convocatorias judiciales con descripciones de edad, estado de salud y características generales, hoy comenzó a transformarse en otra cosa: historias contadas en primera persona. Voces, miradas, sonrisas, sueños y deseos de adolescentes que esperan, quizás desde hace demasiado tiempo, que alguien decida convertirse en su familia.




































