Un pintoresco pueblito de Italia decidió prohibir el ingreso de autos tras volverse viral
La localidad de Funes, en los Alpes, anunció que en temporada alta solo podrán entrar residentes y quienes tengan reserva; otros visitantes deberán caminar 15 minutos desde una barrera para cuidar el paisaje ante la viralización en redes.
Un pintoresco pueblito de Italia decidió prohibir el ingreso de autos tras volverse viral
La foto perfecta se volvió un problema real. Funes, una localidad de habla alemana en el norte de Italia, pasó en meses de destino tranquilo a imán global: los picos Odle, el paisaje de pradera y la imagen icónica de una iglesia del siglo XV empujaron una ola de posteos que se tradujo en visitantes, uno atrás del otro.
Con la viralidad llegaron también los clásicos del sobreturismo: intrusiones en propiedades privadas, embotellamientos en caminos angostos y basura en zonas donde antes sobraba silencio.
Cómo será en la práctica
La respuesta del municipio es directa: con la temporada alta (de mediados de mayo a noviembre) se colocarán barreras físicas para limitar el ingreso vehicular. Podrán pasar solo residentes y turistas con reserva confirmada en alojamientos del pueblo.
El pueblo de Funes en el Tirol del Sur implementa zonas exclusivas para residentes para combatir el turismo excesivo provocado por su viralidad en redes sociales.
La idea, dicen, es recuperar cierta calma y proteger tanto el entorno como la vida cotidiana de quienes viven ahí todo el año.
El cambio más visible es este: quienes lleguen solo por el día, sin hospedaje, no podrán meterse con el auto hasta la zona más buscada. Si quieren el paisaje, lo van a tener igual, pero caminando: unos 15 minutos por un sendero.
Las barreras se ubicarán en un tramo más ancho de la ruta para evitar nuevos cuellos de botella y estarán vigiladas por personal para asegurar que se cumpla.
Sólo residentes y huéspedes con reserva podrán acceder en vehículo a Funes durante la temporada alta para preservar el entorno y la vida local.
El ayuntamiento ya lo probó hace tres años, pero no funcionó: muchos visitantes lograban colarse siguiendo a residentes o rodeando los obstáculos. Por eso ahora suman control y presencia permanente.
Dolomitas en modo “control”
La presión turística no pega solo en Funes. El artículo menciona que en otras zonas de las Dolomitas hubo negocios que instalaron torniquetes pagos en rutas muy transitadas, sobre todo en tramos de tierras privadas cercanas a senderos populares, para disuadir el paso masivo.
Y en ese paisaje, que sigue siendo de película, el pueblo intenta algo simple: que la montaña vuelva a sonar a montaña.