La foto perfecta se volvió un problema real. Funes, una localidad de habla alemana en el norte de Italia, pasó en meses de destino tranquilo a imán global: los picos Odle, el paisaje de pradera y la imagen icónica de una iglesia del siglo XV empujaron una ola de posteos que se tradujo en visitantes, uno atrás del otro.

































