En una semana marcada por el caos en los mercados globales, el régimen de Irán lanzó una contraofensiva a gran escala que impactó directamente en el corazón del suministro energético mundial. Las fuerzas iraníes atacaron una refinería saudí en el Mar Rojo, provocaron incendios en instalaciones de gas natural licuado en Qatar y alcanzaron dos plantas petroleras en Kuwait.

































