El papa León XIV convocó a un cambio profundo en la manera en que los fieles se comunican y propuso una forma de ayuno que no se limite a lo alimentario. En un mensaje dirigido a la Iglesia con vistas a la Cuaresma 2026, pidió incorporar la abstinencia del habla como una práctica concreta para frenar la violencia verbal y favorecer una auténtica conversión interior.




































