Donald Trump volvió a mover el tablero del Caribe con un anuncio que mezcla energía, diplomacia y presión política. El presidente estadounidense aseguró que, a partir de ahora, Cuba no recibirá más petróleo ni dinero desde Venezuela, y planteó que La Habana debe negociar con Washington “antes de que sea demasiado tarde”.
El mensaje fue publicado en Truth Social y tuvo un tono de ultimátum. Trump sostuvo que la histórica asistencia venezolana a la isla se terminó y remarcó que el corte impactará tanto en el suministro de crudo como en la ayuda financiera vinculada a ese intercambio.
El planteo se produce en una coyuntura de fuerte reposicionamiento de Estados Unidos sobre Venezuela, con acuerdos energéticos y medidas para proteger fondos provenientes del petróleo venezolano en cuentas bajo jurisdicción estadounidense.
Trump publicó el ultimátum en Truth Social y habló de “cero” petróleo para Cuba. Foto: ReutersMensaje duro
La frase que dominó la comunicación fue el “cero”. Trump escribió que no habrá “más petróleo o dinero” para Cuba, y acompañó la advertencia con la invitación a cerrar un entendimiento con su gobierno. En Washington lo leyeron como una señal pública destinada a elevar el costo de sostener el actual esquema político en la isla.
En paralelo, el republicano vinculó el corte con la relación histórica entre Caracas y La Habana. En su argumentación, Cuba se benefició durante años de crudo venezolano a cambio de servicios de seguridad y asesoramiento para las autoridades chavistas, una dinámica que, dijo, quedó atrás.
El anuncio también apunta a un efecto regional: reducir la capacidad de maniobra del gobierno cubano en un momento de tensión diplomática por el nuevo mapa de alianzas en América Latina, con pronunciamientos cruzados y pedidos de intervención de organismos multilaterales.
Golpe energético
El trasfondo es la fragilidad del sistema energético cubano. Reuters reportó que Cuba depende de los envíos de crudo desde Venezuela y que, durante 2025, ese flujo rondó los 27.000 barriles diarios, una porción relevante para cubrir el déficit de la isla.
Trump publicó el ultimátum en Truth Social y habló de “cero” petróleo para Cuba. Foto: ReutersLa advertencia llega cuando el país atraviesa un ciclo de apagones, restricciones y dificultades para sostener la generación eléctrica, con sectores productivos resentidos y tensión social por la escasez. Para la Casa Blanca, el corte puede convertirse en una palanca de negociación.
En La Habana, el impacto se mide en dos planos. Por un lado, la disponibilidad de combustible para el sistema eléctrico y el transporte. Por el otro, el efecto sobre la economía cotidiana en un contexto donde las sanciones y la falta de divisas ya presionan sobre el abastecimiento.
Caracas después
La declaración de Trump se inscribe en un giro más amplio del vínculo con Venezuela. Reuters informó que, tras el cambio de situación en Caracas, el gobierno estadounidense avanzó en acuerdos para recibir crudo venezolano y adoptó decisiones para resguardar ingresos petroleros bajo control del Tesoro frente a litigios de acreedores.
En ese marco, la Casa Blanca busca consolidar influencia en el Caribe y en el norte de Sudamérica con una estrategia que combina seguridad, energía y proyección geopolítica. La mención a Cuba aparece como parte de esa arquitectura: aislar a los aliados tradicionales del chavismo.
El mensaje también tiene un destinatario interno. La retórica dura con Cuba ha sido históricamente un punto de cohesión política en Estados Unidos, en especial frente a sectores del electorado que exigen endurecer medidas contra regímenes comunistas y sostener sanciones.
Escenario abierto
Por ahora, no hubo detalles públicos sobre mecanismos operativos del corte ni sobre eventuales licencias o excepciones. El corazón del anuncio fue político: condicionar el flujo energético como elemento de presión directa para forzar conversaciones con Washington.
La advertencia suma tensión a un Caribe que ya venía bajo lupa por restricciones aéreas, despliegues preventivos y el aumento de la sensibilidad regional ante decisiones unilaterales de Estados Unidos. En ese escenario, la energía vuelve a funcionar como instrumento de poder.
Si el corte se consolida, la isla quedará más expuesta a su propia crisis de abastecimiento y a la necesidad de conseguir alternativas de importación en un mercado internacional volátil. Y, al mismo tiempo, se abrirá un capítulo de negociación que Trump explicitó con una sola condición: sentarse “antes de que sea tarde”.