La administración de Donald Trump volvió a moverse en dos planos al mismo tiempo: el de la negociación y el de la presión militar. Este miércoles, la vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dijo que Washington se siente “optimista sobre las perspectivas de un acuerdo” con Irán, aun cuando el escenario regional sigue marcado por la fragilidad del alto el fuego y por el despliegue de nuevas fuerzas estadounidenses.




































