Las autoridades australianas declararon este sábado el estado de desastre en amplias zonas del estado de Victoria, luego de que los incendios forestales que azotan el sureste del país provocaran la destrucción de viviendas y arrasaran vastas extensiones de bosque nativo.
La medida fue adoptada ante la magnitud del avance del fuego y el riesgo que representa para las poblaciones rurales.
La medida fue adoptada ante la magnitud del avance del fuego y el riesgo que representa para las poblaciones rurales.Una intensa ola de calor, con temperaturas que superaron los 40 grados centígrados, afectó durante la semana a millones de personas, mientras que los vientos cálidos y cambiantes avivaron algunos de los incendios más peligrosos registrados desde el devastador “Verano Negro” de 2019.
Uno de los focos más destructivos ya consumió cerca de 150.000 hectáreas en las inmediaciones de Longwood, una región caracterizada por su densa cobertura de bosques nativos. Las llamas avanzaron rápidamente y obligaron a evacuar comunidades enteras ante el inminente peligro.
Estado de desastre y evacuaciones obligatorias
La primera ministra de Victoria, Jacinta Allan, confirmó la activación del estado de desastre en 18 zonas del estado, una medida que otorga poderes extraordinarios a los servicios de emergencia, incluyendo la posibilidad de ordenar evacuaciones obligatorias.
La medida fue adoptada ante la magnitud del avance del fuego y el riesgo que representa para las poblaciones rurales.“Se trata de una sola cosa: proteger las vidas de los habitantes”, afirmó Allan. “Este mensaje es claro y contundente: si se les indica evacuar, deben hacerlo de inmediato”.
Los equipos de bomberos comenzaron a evaluar los daños una vez que las condiciones meteorológicas ofrecieron una leve mejora. Los primeros informes señalan que al menos 20 viviendas quedaron destruidas en la localidad de Ruffy, ubicada a unos 150 kilómetros de Melbourne, mientras que otras comunidades rurales permanecen bajo alerta máxima.
Desaparecidos y un escenario aún crítico
En medio de la emergencia, las autoridades informaron que tres personas, entre ellas un niño, permanecen desaparecidas en una de las zonas más afectadas. Las tareas de búsqueda continúan mientras los incendios siguen activos en más de 30 frentes distintos.
Si bien los focos más graves se concentran en áreas rurales poco pobladas, donde las localidades apenas superan algunos cientos de habitantes, el impacto visual y ambiental ha sido significativo. Imágenes difundidas esta semana mostraron cielos nocturnos teñidos de naranja y columnas de humo visibles a kilómetros de distancia.
La medida fue adoptada ante la magnitud del avance del fuego y el riesgo que representa para las poblaciones rurales.“Había brasas cayendo por todas partes. Era aterrador”, relató el ganadero Scott Purcell en declaraciones a la cadena pública ABC, reflejando el dramatismo vivido por quienes se encuentran en la primera línea del desastre.
Las autoridades advirtieron que, pese a la mejora momentánea de las condiciones climáticas, la situación continúa siendo extremadamente delicada y pidieron a la población mantenerse informada y seguir estrictamente las indicaciones de los servicios de emergencia.