El acceso a la Garganta del Diablo, uno de los principales atractivos de las Cataratas del Iguazú, permanecerá cerrado de manera preventiva ante el riesgo de una nueva crecida extraordinaria del río Iguazú.
El cierre se extenderá por al menos 40 días, mientras que el resto de los circuitos continuará habilitado.

El acceso a la Garganta del Diablo, uno de los principales atractivos de las Cataratas del Iguazú, permanecerá cerrado de manera preventiva ante el riesgo de una nueva crecida extraordinaria del río Iguazú.
La medida modifica el procedimiento habitual frente a este tipo de situaciones. En lugar de esperar a que el aumento del caudal obligue a interrumpir el acceso, las autoridades resolvieron anticiparse y desmontar las estructuras metálicas que forman parte del circuito para trasladarlas a tierra firme.
El objetivo es evitar que una eventual crecida provoque daños sobre las pasarelas y obligue posteriormente a realizar obras de mayor magnitud.
El cierre está relacionado con las condiciones hidrológicas previstas para las próximas semanas. Según los informes citados por las autoridades, el fenómeno de El Niño atraviesa una fase de fuerte intensidad y está asociado a un escenario de precipitaciones superiores a los valores habituales en distintos sectores de la región.
Los pronósticos señalan especialmente al sur de Brasil, donde las lluvias registradas durante los últimos días generaron un incremento del agua que llega a la cuenca del río Iguazú.
Reportes difundidos este martes indicaron acumulados superiores a los 300 milímetros en algunas zonas de Paraná y el sur brasileño, con consecuencias sobre los cursos de agua ubicados aguas arriba de las Cataratas.
En este contexto, el Parque Nacional Iguazú resolvió mantener fuera de servicio el circuito de la Garganta del Diablo y avanzar con el retiro preventivo de sus pasarelas.
La estructura será desmontada y llevada a sectores ubicados fuera del alcance del río. Los pilotes de cemento instalados sobre el lecho permanecerán en el lugar.
La decisión fue consensuada entre la Administración de Parques Nacionales y la empresa Iguazú Argentina, concesionaria de los servicios del área. El pedido para modificar preventivamente la infraestructura había sido presentado por la compañía a partir de los análisis técnicos sobre el comportamiento esperado del río.
El antecedente más reciente que explica la preocupación de las autoridades es la crecida registrada en 2022. En aquella oportunidad, el río Iguazú alcanzó un caudal superior a los 23.000 metros cúbicos por segundo y el agua provocó importantes daños en las pasarelas de la Garganta del Diablo. Más de la mitad de esa infraestructura quedó afectada y posteriormente fue necesario reconstruirla.
Por eso, en esta ocasión se optó por actuar antes de que se produzca una eventual crecida de características similares. Los organismos que monitorean el comportamiento hidrológico de la región, incluidos los que funcionan en Brasil, emitieron advertencias que fueron consideradas para definir el nuevo esquema de prevención.
De acuerdo con la información difundida por las autoridades y la empresa concesionaria, el cierre de la Garganta del Diablo se extenderá durante al menos 40 días. Durante ese período se realizarán las tareas necesarias para retirar las pasarelas y ponerlas a resguardo.
La duración definitiva dependerá de la evolución del caudal del río Iguazú y de las condiciones meteorológicas de la región. La reapertura no estará determinada únicamente por el cumplimiento de un plazo, sino por la posibilidad de garantizar nuevamente condiciones seguras para los visitantes y para la infraestructura.
El cambio de protocolo representa una diferencia respecto de los cierres anteriores. Hasta ahora, las interrupciones del circuito se producían cuando la crecida del río ya estaba en desarrollo y se evaluaba que el acceso podía representar un riesgo. En este caso, la decisión se tomó con anticipación para reducir la posibilidad de que las instalaciones queden expuestas al aumento del caudal.
El cierre, sin embargo, no implica la suspensión de las visitas al Parque Nacional Iguazú. El resto de los circuitos del Área Cataratas continúa habilitado para el público, por lo que los visitantes pueden acceder a otros sectores del parque mientras permanezca interrumpido el paso hacia la Garganta del Diablo.
Las autoridades mantendrán el monitoreo del río y de las condiciones meteorológicas para determinar cómo continúa el operativo. La evolución del fenómeno de El Niño y las lluvias sobre la cuenca serán factores centrales para definir tanto el nivel del río como los tiempos de reinstalación de las estructuras.
De esta manera, la Garganta del Diablo vuelve a quedar temporalmente fuera del circuito turístico debido al comportamiento del río Iguazú. La medida apunta a proteger una infraestructura que ya sufrió daños importantes en anteriores crecidas y a reducir los riesgos para quienes visitan uno de los sectores más concurridos del Parque Nacional Iguazú.





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