Pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo, lo que convierte a la cama en uno de los lugares más utilizados de la casa, pero también en uno de los que más microorganismos acumula. Según especialistas en microbiología y dermatología, las sábanas pueden transformarse en un cultivo de bacterias, ácaros y restos de piel muerta si no se mantienen bajo una rutina de higiene estricta.




































